Silencio en el andén
Una mañana en el metro, esperando en la estación, había mucho silencio ya que no había casi gente. Solo estábamos un sintecho y yo. Pensé que él daría lo que fuese por tener una cuarta parte de lo que yo tenía. A veces no nos damos cuenta de lo afortunados que somos.
Al oír llegar el tren, me levanté para coger mi mochila. Cuando me acerqué al andén y pude divisar las luces, vi cómo el vagabundo se acercó al límite del andén, cerró los ojos, respiró hondo y saltó. Me quedé inmóvil, no supe qué hacer.
Cuando se abrieron las puertas del tren y la gente empezó a bajar, se oyeron un par de gritos de disgusto. Las personas empezaban a sacar el móvil para grabar lo ocurrido y conseguir un par de visitas. No quería seguir allí, así que intenté abandonar la estación, hasta que usted, señor oficial, y su compañero me pararon para que les contara los hechos.
Categoria de 13 a 17 anys. Institució Igualada