Una extraña cartera
Era otro día monótono y aburrido para Ricardo. Desde que decidió dejar los estudios todo fue a peor. Se metió donde no debía, se juntó con malas influencias que le hicieron acabar donde está, yendo a trabajar a las cinco de la mañana y sin volver a su casa hasta la hora de cenar, para cobrar mil euros y no llegar a fin de mes.
Ricardo estaba a punto de cumplir treinta y parecía un hombre de sesenta. Barba ancha y descuidada, ropa desarreglada y una combinación de colores que dañaba la vista solo con verlo. Se sentó a esperar el metro para ir al trabajo cuando le sorprendió ver a un hombre medio dormido, arreglado, con traje y corbata, bien peinado,... Todo lo contrario a él. Dentro de él creció una envidia hacia ese hombre y una decepción al saber que él podría haber llegado a ser ese hombre si simplemente hubiese seguido con sus estudios y se hubiera esforzado de verdad. Ricardo al ver al hombre y una cartera que le sobresale del bolsillo esperó el momento oportuno para robársela. Se fue acercando al hombre, que había caído dormido, hasta sentarse a su lado. De repente notó un leve toque en el hombro que lo sobresaltó. Al girarse para enfrentar al individuo vio a su viejo amigo Juan, que no tenía buena cara. Juan le espetó que sabía lo que pretendía y que no debería seguir por esos pasos porque iba a caer aún más bajo de lo que ya estaba. Ricardo, enfurecido, empujó a Juan y para no tener más problemas Juan se fue, lamentando la decisión de Ricardo.
Ricardo se sentó de nuevo al lado del hombre y tras unos minutos de reflexión decidió que solo robaría por esa vez. Empezó a mover la mano poco a poco y con una agilidad pasmosa robó la cartera. Se levantó y abrió la cartera… Al abrirla vio una gran placa de hierro con una gran estrella en medio y unas letras grabadas que a Ricardo no le dio tiempo a leer porque el hombre estaba de pie junto a él poniéndole unas esposas
Categoria de 13 a 17 anys. Institució Igualada