Observando

Blanca

Es lunes, primer día de la semana y vuelta a la rutina. Los lunes siempre sube en Fontana, en el barrio de Gracia, Rizos de oro; una mujer delgada, con un pelo enorme y siempre al teléfono. La oigo hablar de un tal “Mr. Big” y de cómo se irá a vivir a París, de cómo no está listo para el compromiso o como él ha perdido el amor de su vida por una cualquiera. A veces viene acompañada de un hombre de poco pelo y unas graciosas gafas. Algunos dirían que son amantes, pero yo sé que son mejores amigos.


 


Los martes y jueves sube la abogada. Por cómo actúa considero que es una chica con las ideas claras y que no deje que nadie le falte al respeto, y si lo hacen, simplemente se marcha. Es bastante alta, con cabellos rojos y una cara seria. A menudo revisa su reloj, parece tener siempre mucha prisa… De Plaza Catalunya a Diagonal, siempre hace el mismo recorrido, a la misma hora, en los mismos días, es tan ordenada como un robot. Junto a su vestimenta formal le acompaña una gran maleta y de nuevo aparece el nombre de “Mr Big”, esta vez, en forma de llavero y con una cruz roja en el medio. Tal vez, a esta mujer tan seria, humor no le falte.


 


Los sábados aparece Audrey, en Zona Universitaria. Tiene un gran parecido con Audrey Hepburn: es femenina, educada y clásica, y siempre está leyendo libros de romance. Su corto cabello castaño va acompañado siempre de una diadema blanca, y en sus orejas produce unas perlas brillantes como sus dientes. Además, es agradable con todo el mundo, y cuando tropezó la semana pasada, bajando de su parada, hasta parecía que me estaba pidiendo perdón. También le da continuamente dinero a Harry, mi amigo, el desgraciado que vive de la caridad junto a mi casa. Sus vestidos rosas te alegran la mirada, pero no lleva en ningún lugar un anillo de compromiso. ¿Estará buscando el amor?


 


Intermitentemente, como un semáforo, aparece Samantha. Su nombre es tan sutil como ella misma y, a pesar de no ser tan joven, su pasión se le nota hasta en la mirada. Es caótica, pero ordenada, es femenina, pero imponente y, probablemente, es la persona más segura de sí misma, que he conocido en mi vida. Siempre que sube y le interesa alguien, se presenta, por eso conozco su nombre, y rápidamente demuestra su valor como persona. Físicamente luce pelo rubio, un lunar cerca de su boca y todo esto lo acompaña una bonita sonrisa.


 


Pocas veces las he visto a las cuatro juntas, la mayoría de ellas cuando llueve, y aquí es imposible circular por Barcelona durante tormentas. Sin embargo, cuando coinciden, se nota: gritan, ríen, lloran, y comparten secretos, como si nadie más estuviera presente. Se nota que son mejores amigas, ya que se apoyan en lo bueno y en lo malo: apareció el otro día la incógnita de esta historia (lo sé, porque a las cuatro se juntaron rápidamente, en voz baja, susurrando “Mr. Big, Mr. Big”) y el caos se desató: miradas y burlas de las más educadas, e insultos y gritos, de las que lo eran menos, dejando clara su opinión sobre ese hombre, el cual se bajó rápidamente del vagón. Siempre me quedaré con la duda de cuál fue el pecado de ese señor, sin embargo, nunca lo podré preguntar, ya que soy solo el metro de Barcelona

Categoria de 13 a 17 anys. Fert Batxillerat

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