Un viaje infinito
Se detuvo de repente y las luces parpadearon.
Mientras viajo en este metro, veo las estaciones pasar, pero son extrañas, no son como las recuerdo. Las estaciones pasan unas tras otras, pero no me paro en ninguna, parece un viaje infinito. Prácticamente, una tortura mientras veo las estaciones irse, reflexiono sobre mi vida. En esta tranquilidad inquieta, los pensamientos vienen y van. Cierro los ojos intentando recordar la vida que he tenido, ¿realmente he sido tan malo? Por lo visto, parece que eso no lo he de juzgar yo, el Señor es el que dicta lo que está bien y lo que está mal. Me gustaría huir de aquí, pero sé que es imposible.
Creía saber qué era bueno y qué era malo, la ley del hombre no se corresponde con la ley de Dios. Violar, matar o robar son solo parte de la ley del hombre. ¿Qué pecados he de expiar yo? Soy un hombre adulto, ejemplar para mis cercanos, para mi mujer y mis hijos. Jamás he ido a la Iglesia, nunca sentí que Dios existiera, y si existiese, pienso, que no está conmigo. Dios no tiene piedad al juzgar. Y aquí sigo, en este túnel vagamente iluminado, sin nadie alrededor, un viaje infinito hacia ningún lado.
Nunca pensé que así sería el infierno.
Categoria de 13 a 17 anys. Escola Pia Luz Casanova