Superpoderes

Lucas

Un gélido día de invierno de hace aproximadamente un año salí de mi casa y bajé hasta la parada de metro de María Cristina, llegué, cogí mi tarjeta y tras escanearla pude entrar al metro. Tras dos minutos y medio de espera, llegó el vehículo que me transportaría a mi destino. Iba con prisas, con el chándal de partido y los auriculares puestos, escuchando “Danza Kuduro” para motivarme, ya que en breves tenía uno de los partidos más importantes de la temporada: primeros y segundos nos batiríamos en duelo; si ganábamos ascendíamos a la primera posición, si perdíamos, se coronaban oficialmente como campeones de liga.


Me sudaban las manos y me temblaba el pulso demasiado, allí descarté por completo estudiar medicina. Me subí al tren con ansias de llegar a Tarragona, parecía que iban a ser los 7 minutos más largos de mi vida. Permanecía en pie, ya había terminado la canción y, mirando el mapa de la línea 3 en el marco superior de la puerta, escuchaba "We will rock you". Cuando sonó por segunda vez el estribillo de la canción, me percaté de que alguien cantaba la misma canción que escuchaba yo al mismo tiempo: era un niño de unos seis años, de piel blanca y ojos azules. Deduje que eso era una mera casualidad, así que no le di importancia. Un minuto después empezó a sonar "Bulería" y de repente al niño lo poseyó el espíritu de David Bisbal y se volvió loco cantando esa famosa canción, hasta reprodujo la famosísima patada del cantante.


Mientras yo seguía en estado de shock, no sabía si grabar al niño y subirlo a todas mis redes sociales o si salir en la próxima parada y correr hasta Sant Martí, cambiando de línea por completo. Decidí parar la música y con ello el niño dejó su actuación, alabado por el resto de los pasajeros. Justo en ese instante llegamos a Plaça del Centre y la madre del niño advirtió a su hijo que bajaban. Él me guiñó el ojo haciéndome entender que tenía poderes o algo por el estilo. En ese momento me evadí por completo de todo, ignorando el partido que tenía por delante y cerré los ojos, pero un instante después alguien me tocó el brazo. Pegué un chillido que espantó al vagón entero: un señor mayor me alertó de que tenía la música muy alta. Entonces entendí que el niño no tenía superpoderes, sino que me había tomado el pelo.

Categoria de 13 a 17 anys. Fert Batxillerat

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