La luz de sus ojos

Mafalda

Llueve. Son las 9 de la noche y no encuentro un taxi libre para ir al Hotel. Y de repente, entre tanta oscuridad y con el frío que acariciaba mi cara, lo vi. Observándolo, me quedé pensando si dejarme llevar o escapar de la situación. Pero una voz interior me susurraba que iba a estar bien, seca, caliente, resguardada en su interior. Nunca había experimentado antes sus sensaciones pues era la primera vez que pisaba Barcelona y esa sensación tan atrevida me creaba una situación de inquietud y de deseo por lo desconocido. Me dejé llevar... y poco a poco fui penetrando en su interior hasta el final. Y en un momento vi la luz de sus ojos iluminando el túnel por el que venía. Ya está. Ya es mío. Me monto dentro de él y que me lleve a mi destino...un mundo mágico de sensaciones: el Metro de Barcelona.