Soñar despierta en Tmb

Maryam

Laura estaba ahí, agarrada a la mano de su mamá, tenía miedo de perderse, de extraviarse entre tanta gente. Se había subido en el vagón del metro con dirección a la parada de Collblanc, sus ojos azules sólo miraban atentamente cada una de las estaciones de la línea 5, tenía muchas ganas de llegar a su casa.Eran las siete de la tarde, acababa de salir se su clase de ballet y deseaba aterrizar en su casa para que su mami, le preparara la merienda; un zumo de frutos rojos y un yogurt de plátano.A Laura le encantaba.


El vagón de metro sólo hacía que acelerar el paso y Laura apretaba más y más fuerte la mano de su mamá, el vagón se llenaba de personas, de ojos enormes que miraban y remiraban sus móviles.Ojos perdidos en la inmensidad,ojos encerrados en ellos mismos, ojos que miraban libros...Ojos, sólo ojos.Laura sólo veía ojos andantes porque las sonrisas eran tapadas por esas mascarillas de colores , mascarillas obscuras y mascarillas de dibujos.


Mascarillas que se habían puesto de moda,a causa de una enfermedad que nos había chalado, como decía su madre enfadada. Ella prefería pensar que había una bichito despistado que había llegado a nuestras vidas y se había colado en ellas, era un bichito un poco travieso porque hacía cosas malas.


Mientras esperaba que se cerraran las puertas del vagón ,Laura sintió cómo unos ojos verdes la miraban, eran los ojos de su abuela María.En ese momento pensó;no es posible. Y se entristeció.


Sí, mi abuela vive en una estrella, una estrella a la que cada noche le envío besos, pensaba Laura.


Vive en esa estrella que brilla y brilla con mucha luz, desde hace tres meses, desde que ese bichito travieso se le coló por la nariz y esto hizo que una ambulancia se la llevara al hospital.


Esos ojos verdes, la miraba en ese vagón como si la conociera, ella sentía como si fuera esa abuela, su abuela.La abuela María, a la que echaba de menos cada día un poco más. Esa abuela a la que amaba,  con la que compartía sueños, cuentos y confidencias.


Se cruzaron las miradas y Laura por un momento soltó la mano de su madre y se acercó a esa sra, con pelo canoso y ojos verdes , que a Laura le trasmitían tanta confianza, y se abrazaron.


En ese momento entró en la habitación de Laura su mamá, para despertarla. Eran las siete de la mañana y le esperaba un largo día de clase.

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