El viaje

JoseA

Tenía que darle forma a esa idea. Cada vez que intentaba centrarse en ello, algo o alguien le distraía. Sabía que no lo hacían a propósito. Pero le frustraba por dentro. Se sentía incomodo consigo mismo y sabía que necesitaba meditarlo en algún lugar tranquilo y sereno donde nadie ni nada pudieran interrumpir sus sueños. Así que, decidido como estaba, sólo le faltó un detalle. Y al pasar por delante de la estación pensó: "¡Ahora o nunca. Vamos allá!"


No tenía ningún compromiso que no pudiera aplazar. Pero había que ponerse en marcha. Cuanto antes, pasar a la acción. Atravesó el vestíbulo y se dirigió a la ventanilla para comprar el billete. Consultó el itinerario. La decisión ya estaba tomada, así que su única prioridad era coger el metro. No sabía por qué, pero había tenido varias oportunidades y siempre las rechazó. Así que sacó la tarjeta de su cartera , pagó y se dirigió a la vía. El tiempo jugaba a su favor. Tan sólo dos minutos después comenzaría su viaje. Un viaje con un final diferente al que él imaginaba en su mente. Subió al convoy y buscó un asiento aislado, no había muchos pasajeros , así que no le costó. Sería un viaje tranquilo. Doce estaciones y un trasbordo. Dos estaciones más y llegaría a su destino. Todos los viajeros y en silencio, así que el mayor ruido sería el del propio tren, y eso no era problema. Sabía que una vez en marcha ese ruido sería relajante, como quien usa esos péndulos de sobremesa para mantener un sonido constante , que le indica el paso del tiempo , pero que se vuelve hipnotizador, con  el paso de los minutos.Tenía un proyecto, y en su imaginación se iban dando forma a los detalles, como un artista va corrigiendo los matices de su obra, el escultor retirando insignificantes pedacitos de mármol de su obra hasta darle la forma y la vida a su composición. O el pintor aplicando matices que pasan desapercibidos a la mayoría de los ojos que admira su cuadro, pero que en conjunto toman una forma y dan una profundidad que hace creer a quien lo mira que forma parte de esa escena.Una vez creados en su mente , tenía la capacidad de guardarlos y ordenarlos en el cajón adecuado.


El destino ya estaba marcado. Había tirado los dados y la suerte estaba echada.Unos minutos después su mente aún funcionaba a todo gas. Lo tenía listo. Todos los detalles bien ordenados de principio a fin. Ahora se había centrado en la forma de conseguir el presupuesto necesario. Cómo estimular a los inversores para que no tuvieran dudas sobre la empresa que les presentaba. Él lo tenía tan claro , que le molestaba sólo  pensar en las caras de sus interlocutores cuando hablara cara a cara con ellos. Pero formaba parte de ese proyecto y tenía que afrontarlo.Tras el cambio de línea ,el tren llegó por fin a su destino . Coincidía con el fin de sus planes.Todo estaba listo en su mente. Todo organizado , personas, capital de inversión calculado, tiempos de ejecución , incluso las fechas , tenía una capacidad sorprendente para hacerlo como otras veces. Pero la experiencia jugaba a su favor. Pero se sentía muy orgulloso de ir mejorando con los años, como el buen vino.El convoy paró.Tras cinco minutos más a pie, llegó.Se quedó helado.No , no era cierto lo que estaba viendo.¿Cuándo habían demolido el edificio del Banco Capital que él había planeado atracar desde hacía tantos años y que nada ni nadie le informó que se había reconvertido en un colegio de una escuela privada y muy exclusiva para niños y niñas de la alta sociedad catalana?


Fin. 


 


 

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