100 años, un trayecto

Martí

100 años, un trayecto


Empezó a llover a cántaros. Las campanadas marcaban las seis y media. Era Noviembre de 1930 y la lluvia helada típica de ese mes se me aparecía insoportable. El frío empezó a helarme y la lluvia me parecía la más cruel de las torturas. Intenté resguardarme en una panadería, en parte atraído por el olor de pan que se me presentaba como el más ferviente de mis deseos, pero el panadero al ver que mis intenciones no eran comprar pan me echó a patadas. Intenté taparme con uno de los periódicos que llevaba, ya que por aquel entonces compraba diarios y los vendía, ya que era una forma de ganar dinero para mi familia, pero aun así la idea de volver a casa me parecía inviable. Entonces una mujer me paró. 


- Mozalbete, quiero un periódico. 


- Son 15 pesetas. 


- Vendes caro ¿eh? -. No pude atisbar ni sinceridad ni sarcasmo en esa frase. 


- ¿Cómo te llamas mozalbete?-. Esa frase me sorprendió, pero intenté fingir lo contrario: 


- Miquel Agramunt, para servirle a usted. 


- De acuerdo, mozalbete.


La miré con aire de interrogación, aunque en mi expresión se podía deducir un poco de decepción, ella lo comprendió. 


- De acuerdo, Miquel. Creo que podemos llegar a un trato, te llevo en autobús hasta tu casa, ya que con esos trapos a los que llamas ropajes pareces estar helándote, y tú me regalas el diario. 


Respondí tímidamente: 


- Un viaje de tranvía vale más que 3 duros... 


- Cállate antes de que cambie de idea. 


- Vale. Por favor déjeme en el Born, por ahí la basílica de Santa Maria del Mar. 


- Será un honor, mozalbete. 


Recuerda que has quedado con tu abuelo de aquí un cuarto de hora. El señor Alberto Agramunt llamaba a su hija a través de la puerta, pero solo recibió como respuesta un monosílabo: 


- Sí… 


- Sabes que a tu abuelo le encanta salir por Barcelona contigo. Hoy ha preparado un itinerario especial.


 - Vale, ya voy. 


- Por cierto, dice que cojas la tarjeta de Bus. 


- ¿Dónde querrá ir hoy? 


- No lo sé.


Núria Agramunt bajó al encuentro de su abuelo, Miquel Agramunt, que ya llegaba a los 95 años. Cogieron un bus y llegaron al barrio del Born, por ahí la basílica de Santa María del Mar. Miquel Agramunt dijo: 


- Hace casi cien años que subí por primera vez a un autobús, era un día lluvioso, y lo hice a cambio de un diario y para librarme de un chaparrón. 


Hace 100 años que el bus nos lleva a todas partes,


 y esperemos que sean muchos más. 


Gracias por acompañarnos parada a parada, 


día a día.


¡Felicidades TMB!


 

Categoria de 8 a 12 anys. Escola Guinardó

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