Un día inesperado: entre la rutina y el caos
Esta mañana me desperté temprano y procedí a realizar las actividades rutinarias de cualquier trabajador. Tomé mi bicicleta y me dirigí al metro en busca de transporte hacia mi lugar de trabajo. Al llegar a la estación, aseguré mi bicicleta con un candado. Posteriormente, descendí apresuradamente, saltando el acceso para evitar perder el metro. Desde hacía un rato, tenía la sensación de que alguien me estaba siguiendo.
Subió al vagón una mujer embarazada, a quien gentilmente cedí mi asiento. En la parada siguiente, justo cuando me disponía a descender del tren, las puertas se cerraron inesperadamente mientras aún tenía un brazo y una pierna dentro del vagón. El tren comenzó a moverse y me vi rozando mi rostro contra las paredes y los tubos del interior.
Al llegar a la siguiente estación, sufrí una caída entre las vías, pero debido a que mis zapatos me quedaban algo grandes, el buje del tren solo cortó la punta de los mismos. Afortunadamente, algunas personas me ayudaron a salir de la zona peligrosa. Al intentar ascender por las escaleras, un hombre bajaba apresuradamente por las escaleras destinadas al ascenso. En un inesperado giro, el individuo que me había estado siguiendo me empujó, provocando que cayera escaleras abajo.
Mi jornada laboral quedó interrumpida por una inesperada serie de eventos. Resultó que el hombre que descendía las escaleras era un criminal altamente buscado, lo que provocó que la policía abriera fuego contra él. Sin embargo, debido a mi caída y mi cercanía con el criminal, actué como un escudo humano, evitando que las balas lo alcanzaran. La policía, al percatarse de la fatalidad, se vio obligada a contactar con su superior para informar que durante la persecución había perdido la vida un civil inocente.
Categoria de 8 a 12 anys. Institució Igualada