Su pelo rubio color miel
Siempre supe que nunca me haría caso. Era un hecho. Todo el mundo me lo decía :“es demasiada mujer para ti, Alex“ .“No estás a su altura“. Llevaba escuchando ese tipo de comentarios años.
Me enamoré de ella la primera vez que la vi yo tenía dieciséis años y estaba en el metro de Sants dirección Sarrià. Iba a casa de un amigo que celebraba una fiesta y entonces la vi. Estaba en el banco esperando, con su vestido rosa ceñido al cuerpo, su cálida sonrisa, mirando unos videos en el teléfono. Llevaba un regalo en la mano izquierda, no sabía dónde se dirigía, pero tenía la esperanza de coincidir con ella en algún otro lugar. Al parecer los dos nos dirigimos a casa del mismo amigo, es decir a la misma fiesta. Mi corazón daba vuelcos por la emoción. Fue una noche estupenda. Teníamos muchas cosas en común salvo una. Yo estaba enamorado de ella, de su pelo rubio miel, su sonrisa perfecta, su manera de ser, y sus espléndidos ojos que brillaban más que cualquiera luz de la ciudad. Ella no, ella estaba perdidamente enamorada de un idiota y yo perdidamente enamorada como un idiota.
Yo estaba destinado a ella, pero quién sabe si ella estaba destinada a mi, les explicaba a mis hijos cuando me preguntaron por vigésima vez cómo me enamoré de su madre, el amor de mi vida desde los dieciséis.
Categoria de 13 a 17 anys. Institució Igualada