Una vuelta a casa un poco diferente
Un día cualquiera, a las 14:30, Pati y yo salíamos del cole como cada día para volver a casa y coger el L5, nuestro tren favorito. Siempre hacíamos lo mismo después de clase, subíamos con los bolsos muy cargados y nos seguíamos riendo de lo que había pasado ese día en clase.
No era un tren cualquiera para nosotras, era siempre el más cómodo. El L5 era el lugar donde nuestras conversaciones eran más reales y profundas que nunca, además de divertidas, los trayectos siempre se hacían muy cortos. Tal vez era porque ya lo conocíamos o porque ahí siempre hablábamos de todo sin ningún tapujo. Sin embargo, ese día fue diferente.
Cuando llegamos a la estación, estaba un poco más llena de lo normal, pero no le dimos mucha importancia. Encontramos un sitio para las dos al lado de la ventana, nos sentamos, y mientras el tren arrancaba seguíamos hablando de lo ocurrido en el colegio y de lo que íbamos a hacer ese fin de semana. Pero algo extraño ocurrió cuando en la parada de “Entença”, se subieron 10 hombre y mujeres vestidos de azafatos.
El tren se detuvo en medio del túnel, y las paredes que antes eran negras se convirtieron en un cielo azul y con alguna que otra nube. Las luces del metro se apagaron, y se encendieron otras muy pequeñas que enforcaban únicamente a aquellas 10 personas que estaban en fila india. Se empezaron a colocar con un poco de separación entre ellos y comenzaron a hacer las indicaciones que suelen darse al inicio de un vuelo en avión. Al acabar, cada uno de ellos se sacó unos 30 sobres de su bolsillo, y todo el mundo estaba expectante, porque nadie sabía qué iba a pasar.
Los azafatos empezaron a repartir esos sobres a cada una de las personas que había ahí presentes; previamente nos habían dicho que hasta que no dieran la señal, no podíamos abrir los sobres.
Una vez todos teníamos nuestro sobre, sonó un sonido muy fuerte como señal de que los abriéramos; se respiraba nerviosismo e inquietud ya que nadie creía lo que estaba sucediendo. Todos empezamos a abrir el sobre, yo saqué una hoja rosa, igual que Pati, había gente que la tenía blanca, otras dos personas azul y otras dos verde. Los azafatos nos pidieron que aquellos que tuviéramos una hoja de color, fuésemos con ellos y nos bajáramos en “Hospital Clínic”.
Cuando llegamos, nos llevaron a una especie de sala, allí nos comenzaron a explicar todo. A pati y a mí nos dijeron que habíamos ganado un viaje doble a cualquier lugar del mundo para dos personas. No podíamos creerlo, estábamos en shock, no podíamos ni hablar. Una vez más relajadas. Llamamos a Sofi y a Lu, para decirles que se reservaran dos semanas en verano; ellas no entendieron nada, pero los dijimos que más tarde se lo explicaríamos. 2 de las azafatas, nos lo contaron todo con más calma y nos dijeron que teníamos una semana para pensar bien el destino. Al salir de ahí, llamamos a nuestros padres, para contarles la surrealista historia que nos acababa de pasar, ellos se quedaron igual que nosotras.
Estuvimos Pati, Lu, Sofi y yo toda la semana pensando en el destino perfecto; nos costó mucho, pero finalmente nos decidimos por Grecia. La misma tarde del jueves enviamos un correo a Marina, una de las azafatas, y nos contestó muy rápido, diciéndonos que en unos días nos mandaría toda la información necesaria. Estábamos las cuatro súper emocionadas, no podíamos creerlo.
Categoria de 13 a 17 anys. Fert Batxillerat