Siempre nos quedará Marina

Gabriel fabre

Eran las 2 de la mañana y llegaba tarde. La parada de Marina, abarrotada de autómatas que viven sin un porqué y de carteristas al acecho de alguna víctima distraída. En el estruendo del jolgorio, una melodía dirigía mis pasos hacia ella , una melodía que seguramente venía del cielo. Y no , no he estado ahí, pero aquí no hay nada igual ni nada más mágico . Provenía de un músico callejero del cual brotaba un aura limpia, acompañada de un saxofón a ritmo de jazz. Dicha melodía consiguió evadirme de la normalidad del caos . Nunca había oído a dicho músico, hay algunos realmente buenos por estos lares y eso me hace preguntarme: ¿Por qué la gente como él está en el metro? Y gente sin talento está destacando, como si aportaran algo más que simple ruido y palabras vacías. Entiendo que atraiga más el vicio y el morbo, mover las nalgas es más fácil que mover las neuronas y seguramente menos cansado . Dicho músico me decía que no había tenido suerte. Para mí, la suerte es una mezcla de preparación y oportunidad . Ha estado preparado pero no ha tenido la oportunidad . Algo terrible para gente con talento, incluso algo terrible para la gente que busca y necesita de dicho talento .

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