¿QUÉ HABRÍA PASADO SI?

Suedónimo

La noche caía sobre la ciudad mientras la lluvia arreciaba sin piedad. La estación de metro estaba casi desierta, apenas había unos pocos pasajeros. Me encontraba allí, sumergido en mis pensamientos, cuando noté un objeto abandonado en uno de los bancos de la plataforma. Una mochila negra, aparentemente olvidada.


Intrigado por su presencia, me acerqué lentamente y examiné la mochila. Parecía común y corriente, pero algo en mi interior me decía que algo no estaba bien. Mi curiosidad despertó en él, y sin dudarlo, decidí investigar más a fondo.


Abrí la mochila con cuidado y, en su interior, había una serie de objetos aparentemente aleatorios: un mapa arrugado, un viejo pasaporte, un reloj roto y una nota escrita a mano. La nota decía: "El destino está en tus manos. Descubre la verdad y decide".


Mi corazón se aceleró. ¿Qué significaba todo eso? ¿Qué verdad debía descubrir? Decidí que no podía quedarme de brazos cruzados.


Siguiendo las pistas del mapa, me embarqué en una emocionante odisea a través de las líneas del metro. Salté de estación en estación, desentrañando mensajes ocultos y buscando respuestas en cada rincón oscuro del subterráneo. A medida que avanzaba, la intriga se volvía más intensa y la sensación de estar en medio de un juego de vida o muerte se hacía palpable. 


Los pasajeros del metro parecían ajenos a mi misión. Sus rostros cansados y ensimismados contrastaban con mi urgencia y determinación. Pero no podía evitar preguntarme si alguno de ellos estaba relacionado con el misterio que me había envuelto.


Finalmente, llegué a la última estación del recorrido, según las indicaciones del mapa. El lugar estaba oscuro y desolado, así que avancé con cautela por los pasillos abandonados hasta llegar a una sala subterránea secreta.


Allí, me encontré con una figura en la penumbra. Era un hombre misterioso, vestido de negro y con una mirada enigmática. Su voz resonó en la sala mientras me decía: "Has llegado lejos, pero ahora debes tomar una decisión. Elige sabiamente".


La intriga y el suspense llenaban el aire. En ese momento, me di cuenta de que había llegado a un punto crucial. Tenía que decidir si confiaba en aquel hombre y continuaba el juego, o si daba un paso atrás y abandonaba el misterio sin resolver. 


Justo cuando estaba a punto de responder, el sonido estridente del tren llegó desde el túnel cercano. El hombre misterioso me miró con expresión de urgencia y me dijo: "Elige rápido, el tiempo se agota". Sabía que no podía demorarme, pero la incertidumbre me embargaba.


En ese momento, me asaltaron dudas. ¿Podía confiar realmente en aquel hombre? ¿Estaba dispuesto a arriesgar mi vida por descubrir la verdad? Una voz interior me susurraba que había llegado demasiado lejos para retroceder.


Estaba a punto de tomar una decisión, cuando las puertas del metro se abrieron y la multitud de pasajeros irrumpió en la sala subterránea. El hombre misterioso se fundió entre la gente y desapareció en la confusión. Perdí la oportunidad de elegir y me vi arrastrado por la corriente de personas hacia el tren.


Mientras me alejaba, miré una última vez hacia atrás, preguntándome qué habría sucedido si hubiera tomado una decisión distinta. La incertidumbre me consumía, pero también la sensación de que la verdad seguía ahí, esperando ser descubierta.


Y así, me encontré en el tren, rumbo a un destino desconocido, con la mochila en mis manos y una pregunta latente en mi mente: ¿Qué habría sucedido si hubiera tomado una elección diferente?

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