El grupo

Fermu

La quería mas que a nada en el mundo. ¿Pero tener hijos? Eso eran palabras mayores, y más con sus sueldos. Tendría que aceptar ese empleo en el Banco y abandonar su sueño de ser músico… Como odiaba el trabajo del Banco. El sonido del metro entrando en la estación le sacó de sus pensamientos ¿Cuánto tiempo llevaba esperando? No había nadie mas en el andén. ¿Tan tarde era?


Las puertas se abrieron y Pau entró en el vagón central, era uno de esos metros en el que los vagones estaban comunicados, y aunque no podía verlos todos debido a la curva que hacia la estación, hasta donde veía, él era el único pasajero. Tras unos pitidos el metro arrancó y se adentró en la oscuridad de los túneles, interrumpida por la hipnótica luz  intermitente de los fluorescentes que a Pau le recordaron a las luces en su último concierto, su banda de música empezaba a despegar, la primera gira fue increíble, tendría que apostar por ello si quería triunfar, un camino incierto ¿Renunciaría a la estabilidad y quizás formar una familia?


El convoy circulaba ahora por un tramo recto que permitía ver todos los vagones del tren de principio a fin. Una parte del inconsciente de Pau interrumpió sus pensamientos: la que detecta el peligro. Pau se giró y vio cómo, al fondo, el primer vagón estaba abarrotado de gente, todos juntos, pero, como si hubiese una pared invisible, el resto de los vagones estaba vacío. ¿El propósito de los vagones abiertos no era que la gente se pudiera distribuir donde hubiese mas espacio?


El corazón le dio un vuelco. ¿Por qué estaban todos en un solo vagón? ¿Sabían algo que él ignoraba? ¿Estaba en peligro? ¿Una bomba? ¿Algún animal suelto? ¿Una serpiente, quizás? La respiración de Pau se aceleró. Miró a su alrededor: nada extraño. Los vagones que iban hasta la cola del metro estaban vacíos. Intentó calmarse, pero las miradas desde el vagón de cabeza, le hicieron sentirse incomodo, atrapado en el vagón central, quería ir hacia ellos, ¿pero por qué? Si no pasaba nada… Que ridículo. Pero al entrar en otro tramo en curva y perder de vista al grupo, aprovechó para avanzar hacia ellos atravesando varios vagones vacíos, sin dejar de mirar tras de si, quizás después de todo sí que ocurría algo. El metro se enderezó al entrar en la estación, su estación, revelando de nuevo a la gente del vagón de cabeza, al verlos Pau se detuvo, aún estaba a un vagón de distancia, y andar sin motivo hacia ellos resultaba violento, pero no hacerlo le parecía insoportable. Tan cerca pero tan lejos… A poco que diera dos zancadas formaría parte del grupo. Las puertas se abrieron frente a él, nadie se bajó… Nadie se movió, Pau tuvo el impulso de salir; todas las miradas estaban clavadas en él. Afuera le esperaba su vida… Las dudas, la responsabilidad, las decisiones… Dio un paso atrás, las puertas se cerraron y el convoy arrancó.


Pau avanzó, decidido, hacia el grupo y se fundió en él hasta llegar al centro. Desde allí, la incierta amenaza de los vagones vacíos desapareció, y poco a poco sus antiguas preocupaciones se desvanecieron, no tenía por que tomar ninguna decisión todavía, esperaría a ver que hacía el grupo.


El metro llegó a la parada final y el grupo salió al exterior como un solo hombre, Pau salió arropado por ellos, intentó recordar qué era lo que tanto le preocupaba antes de entrar en el grupo, antes de subir al metro, pero no lo consiguió, en adelante fluiría con el grupo, iría a donde ellos fueran y haría lo que ellos hiciesen. Ya no los abandonaría jamás.

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